Puertas y Bisagras de Antaño

Viernes, 26 Septiembre   

Así, las puertas eran de quicio (es decir que, en lugar de girar sobre bisagras, lo hacían sobre dos espigones de madera, uno en cada extremo) y chillaban mucho,  sus hojas al ponerse en juego. Las rejas de las ventanas, las barandas de las escaleras y el antepecho del balcón, eran de madera también”. En realidad, “todo era de madera entonces: hasta los ejes de las carretas, chillones aún más que las puertas de quicio”. En ese panorama, puede comprenderse que “balcones de fierro y rejas del oscuro metal era muestras de opulencia”, y que, consecuentemente, “pocas y muy señaladas moradas los ostentaban”.